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		<title>&#8220;Heroína&#8221; &#124; La palabra en (fuera de) escena</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 16:36:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AFLera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[HEROIN &#8211; VELVET UNDERGROUND Versión libre a petición de Miguel Ángel Altet y Nilo Gallego © de la traducción: Teresa de Jesús 2.0 Ni siquiera sé adónde voy Pero quiero llegar a lo más alto, si puedo Porque me hace &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=602">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=603" rel="attachment wp-att-603"><img src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/04/MATAMEABRAZAMEFRAGMENTOS_01-300x225.jpeg" alt="MATAMEABRAZAMEFRAGMENTOS_01" width="300" height="225" class="alignnone size-medium wp-image-603" /></a></p>
<ul>
<strong>HEROIN &#8211; VELVET UNDERGROUND</strong></p>
<p>Versión libre a petición de Miguel Ángel Altet y Nilo Gallego<br />
© de la traducción: Teresa de Jesús 2.0</p>
<p>Ni siquiera sé adónde voy<br />
Pero quiero llegar a lo más alto, si puedo<br />
Porque me hace sentirme como un hombre<br />
Cuando me meto una aguja en una vena<br />
Os aseguro que ya todo es distinto<br />
Cuando estoy a tope<br />
Y me siento como el hijo del hijo de Dios<br />
Y supongo que ya no me entero<br />
supongo que ya no me entero</p>
<p>He tomado una gran decisión<br />
Voy a destrozar mi propia vida<br />
Pues cuando la sangre fluye<br />
Cuando sube por la jeringuilla<br />
Cuando me aproximo a la muerte<br />
No podéis ayudarme, amigos<br />
Ni tampoco vosotras lindas muchachas con vuestras lindas y tontas palabras<br />
Podéis iros todos a paseo<br />
Y supongo que ya no me entero<br />
supongo que ya no me entero</p>
<p>Quisiera haber nacido hace mil años<br />
Y haber navegado por los mares oscuros<br />
En un gran barco velero<br />
De un lado a otro de la tierra<br />
Con traje y gorra de marinero<br />
Lejos de las grandes ciudades<br />
Donde el hombre no puede ser libre<br />
Lejos de todos los males de esta ciudad<br />
Y de sí mismo y de sus prójimos<br />
Y supongo que ya no me entero<br />
supongo que ya no me entero</p>
<p>Heroína, quiero que seas mi muerte<br />
La heroína es mi esposa y es mi vida<br />
Pues un pinchazo en mi vena<br />
Conecta con un centro en mi cerebro<br />
Y entonces estoy mejor que muerto<br />
Porque cuando el caballo comienza a galopar<br />
Dejan de importarme<br />
Todos los idiotas de esta ciudad<br />
Y todos los políticos con su ruidosa cháchara<br />
Y todos los que despellejan a todos los demás</p>
<p>Y todos los cadáveres apilados<br />
Porque cuando el caballo comienza a galopar<br />
Ya nada me importa<br />
Cuando la heroína está en mi sangre<br />
Y esa sangre llega a mi cabeza<br />
Doy gracias a Dios por estar como muerto<br />
Doy gracias a vuestro Dios por no enterarme<br />
Doy gracias a Dios porque ya nada me importa</p>
<p>Y supongo que ya no me entero<br />
supongo que ya no me entero</ul>
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		<title>&#8220;¿Se puede ser una mujer hecha y derecha durante la hecatombe?&#8221; &#124; La palabra… y todo lo demás</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 15:30:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AFLera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[La pieza o trozo de pieza o germen de pieza o pequeña bomba explosiva o ejercicio de canto dicción divertimento llantocasirrisa y risacasillanto complicidad sentimiento profundidad ridículo etcétera con que nos obsequiaron Itxaso Corral y Óscar Bueno el domingo 14 &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=581">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;padding-left: 30px"><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=582" rel="attachment wp-att-582"><img class="alignnone size-medium wp-image-582" alt="IMAG0275" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/04/IMAG0275-300x186.jpg" width="300" height="186" /></a><br />
<a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=583" rel="attachment wp-att-583"><img class="alignnone size-medium wp-image-583" alt="IMAG0276" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/04/IMAG0276-300x178.jpg" width="300" height="178" /></a><br />
<a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=584" rel="attachment wp-att-584"><img class="alignnone size-medium wp-image-584" alt="IMAG0278" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/04/IMAG0278-300x178.jpg" width="300" height="178" /></a><br />
<a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=585" rel="attachment wp-att-585"><img class="alignnone size-medium wp-image-585" alt="IMAG0280" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/04/IMAG0280-300x178.jpg" width="300" height="178" /></a><br />
La pieza o trozo de pieza o germen de pieza o pequeña bomba explosiva o ejercicio de canto dicción divertimento llantocasirrisa y risacasillanto complicidad sentimiento profundidad ridículo etcétera con que nos obsequiaron Itxaso Corral y Óscar Bueno el domingo 14 de abril se titulaba, según el programa: <strong>¿Se puede ser una mujer hecha y derecha durante la hecatombe?</strong> Podría ser un título como otro cualquiera, pero a estas alturas ya sabemos que ningún título es como otro cualquiera. En este caso, es el título final entre varios posibles que se dijeron pero que ya no recuerdo, de una sinfonía (de aquella manera) en cuatro movimientos y un epílogo y un epílogo del epílogo y un adiós-hasta-aquí-hemos-llegado. Entre medias un fa y otro fa y otro fa y un viaje musical chejoviano-antichejoviano de tres hermanas a Moscú y una sucesión de cachos de pedazos de trozos que nos ofrecieron una hora larga y muy satisfactoria con la sensación de que lo inacabado puede ser perfecto. La sensación definitiva de que Itxaso Corral Arrieta y Óscar Bueno Rodriguez son dos buenas piezas.<br />
Al terminar, en un rincón, sobre una mesa casi escondida, una minúscula exposición de objetos, que recogen las fotos que acompañan a este texto.</p>
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		<title>(la) caducidad</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Feb 2013 08:26:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cendalsandra</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;¿por qué llamamos equilibrio a las situaciones que creemos tener controladas, cuando el equilibrio real es cuando estamos al borde del abismo?&#8221; (Carlos Marquerie)]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/QWtsV50_-p4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&#8220;¿por qué llamamos equilibrio a las situaciones que creemos tener controladas, cuando el equilibrio real es cuando estamos al borde del abismo?&#8221; (Carlos Marquerie)</p>
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		<title>Aproximaciones a la idea de diario (II)</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Feb 2013 13:16:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Paralelamente a la presentación de la pieza &#8220;28 Buitres vuelan sobre mi cabeza&#8221; de Carlos Marquerie, se realizaron dos encuentros sobre la idea de diario. Asistí a la segunda sesión, el jueves 31 de enero y, como suelo hacer, tomé &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=555">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Paralelamente a la presentación de la pieza &#8220;28 Buitres vuelan sobre mi cabeza&#8221; de Carlos Marquerie, se realizaron dos encuentros sobre la idea de diario.</p>
<p>Asistí a la segunda sesión, el jueves 31 de enero y, como suelo hacer, tomé notas en mi cuaderno que también es un diario sobre las acciones de Carlos Rod, David Mallols, Claudia Faci y colectivo maDam.</p>
<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=565" rel="attachment wp-att-565"><img class="alignnone size-large wp-image-565" alt="Diario Carlos 1 (2)" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/02/Diario-Carlos-1-2-744x1024.jpg" width="744" height="1024" /></a></p>
<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=559" rel="attachment wp-att-559"><img class="alignnone size-large wp-image-559" alt="Diario Carlos 2" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/02/Diario-Carlos-2-744x1024.jpg" width="744" height="1024" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=560" rel="attachment wp-att-560"><img class="alignnone size-large wp-image-560" alt="Diario Fere" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/02/Diario-Fere-744x1024.jpg" width="744" height="1024" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=561" rel="attachment wp-att-561"><img class="alignnone size-large wp-image-561" alt="Diario Caludia" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/02/Diario-Caludia-744x1024.jpg" width="744" height="1024" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=562" rel="attachment wp-att-562"><img class="alignnone size-large wp-image-562" alt="Diario maDam" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/02/Diario-maDam-744x1024.jpg" width="744" height="1024" /></a></p>
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		<item>
		<title>huellas: 28 buitres vuelan sobre mi cabeza</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jan 2013 15:41:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; &#8220;4.30 de la madrugada, el cielo está despejado con nubes en el horizonte, la luna está llena y sus reflejos bañan o impactan en el paisaje, mejor unir los dos verbos: bañanimpactan, como si propusieran dos acciones simultáneas, pues &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=551">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=552" rel="attachment wp-att-552"><img class="alignnone size-medium wp-image-552" alt="silla" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/01/silla-300x300.jpg" width="300" height="300" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;4.30 de la madrugada, el cielo está despejado con nubes en el horizonte, la luna está llena y sus reflejos bañan o impactan en el paisaje, mejor unir los dos verbos: <em>bañanimpactan, </em>como si propusieran dos acciones simultáneas, pues producen estas luces una mezcla de melancolía y violencia, y dejan ver algo como un espectro disuelto en el aire, sombra luminosa, que se extiende esta noche por toda la rivera del Guadarrama.&#8221;</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>huellas: 28 Buitres vuelan sobre mi cabeza</title>
		<link>http://teatropradillo.com/comunidad/?p=543</link>
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		<pubDate>Sun, 20 Jan 2013 15:35:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Un atardecer hermoso, con esas luces que me gusta conservar para poner en los rincones oscuros, que nos asaltan en las noches tumultuosas. Hoy los colores fueron suaves, y viraron continuamente entre los violetas y los salmones. El encinar situado &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=543">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=544" rel="attachment wp-att-544"><img class="alignnone size-medium wp-image-544" alt="IMG_20130120_160402" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2013/01/IMG_20130120_160402-300x300.jpg" width="300" height="300" /></a></p>
<p>&#8220;Un atardecer hermoso, con esas luces que me gusta conservar para poner en los rincones oscuros, que nos asaltan en las noches tumultuosas. Hoy los colores fueron suaves, y viraron continuamente entre los violetas y los salmones. El encinar situado en la pendiente de la otra orilla del río se veía entre penumbras grises&#8230;&#8221;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>POEMA INCOMPLETO (CON FOTOS)</title>
		<link>http://teatropradillo.com/comunidad/?p=516</link>
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		<pubDate>Sat, 29 Dec 2012 19:29:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AFLera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[POEMA INCOMPLETO La forma de la ceniza es lo que nos queda y el recuerdo de imágenes que son historia o materia de olvido Imágenes que son efímeras y permanentes como piedras en un desierto cuando un viajero las descubre &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=516">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=517" rel="attachment wp-att-517"><img class="alignnone size-medium wp-image-517" alt="068312_02" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2012/12/068312_02-202x300.jpg" width="202" height="300" /></a> <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=518" rel="attachment wp-att-518"><img class="alignnone size-medium wp-image-518" alt="068313_02" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2012/12/068313_02-202x300.jpg" width="202" height="300" /></a></p>
<pre><span style="color: #800000"> POEMA INCOMPLETO</span></pre>
<pre><span style="color: #800000"> La forma de la ceniza es lo que nos queda</span>
<span style="color: #800000"> y el recuerdo de imágenes que son historia o materia de olvido</span>
<span style="color: #800000"> Imágenes que son efímeras y permanentes</span>
<span style="color: #800000"> como piedras en un desierto cuando un viajero las descubre</span>
<span style="color: #800000"> y se las queda para siempre</span>
<span style="color: #800000"> permanentes y efímeras como un reloj de arena</span>
<span style="color: #800000"> como un paréntesis</span>
<span style="color: #800000"> como un diálogo entre dioses extintos</span>
<span style="color: #800000"> como la luz de las estrellas muertas</span>
<span style="color: #800000"> que todavía nos llega y alimenta nuestros espíritus</span>
<span style="color: #800000"> o nuestras noches</span>
<span style="color: #800000"> o lo que al fin llamamos esperanza</span>
<span style="color: #800000"> sin ser ilusos</span>
<span style="color: #800000"> ni locos</span>
<span style="color: #800000"> ni estúpidos</span></pre>
<pre> Poema de <strong>Antonio Fernández Lera</strong> | 29 de diciembre de 2012
 Fotografías de <strong>Elena Córdoba</strong> | realizadas el 27 de abril de 2012
 sobre los restos de la acción escénica titulada <strong>No somos el fuego</strong>
 (Teatro Pradillo, Madrid, jornadas de apertura, <strong>Cuidar el fuego</strong></pre>
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		</item>
		<item>
		<title>Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke / Conde de Torrefiel</title>
		<link>http://teatropradillo.com/comunidad/?p=527</link>
		<comments>http://teatropradillo.com/comunidad/?p=527#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 27 Dec 2012 18:18:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Por varias razones todas las películas de Michael Haneke me atrapan, sobre todo, por su comprensión y manejo de la violencia latente que habita en el corazón de nuestras sociedades&#8230;podemos hablar de ellas cuando quieras, en especial de “El séptimo &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=527">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=528" rel="attachment wp-att-528"><img class="alignnone size-large wp-image-528" alt="2012-11-29 22.19.08" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2012/12/2012-11-29-22.19.08-1024x768.jpg" width="960" height="720" /></a></p>
<p>Por varias razones todas las películas de Michael Haneke me atrapan, sobre todo, por su comprensión y manejo de la violencia latente que habita en el corazón de nuestras sociedades&#8230;podemos hablar de ellas cuando quieras, en especial de “El séptimo continente” si la has visto. Conozco a pocas personas que lo han hecho y, puestos a conversar sobre ella con esos pocos, nos suele invadir un estado de melancolía que detiene las ideas y ralentiza la conversación hasta que deja de haberla -la muerte voluntaria enmudece el comentario- Pero es interesante, que por ausencia de qué decir sobre ese u otro film, nos relacionemos con/por lo que no podemos decir. Una opacidad que se siente bien compartida en silencio y que resulta en una experiencia íntima con otros.</p>
<p>Casi un mes después de haber visto la pieza de El Conde de Torrefiel no voy a hacer aquí una comparación con Haneke. No obstante, dejando pasar el tiempo para ver qué resultaba del proceso de decantación de la obra, si es que se extinguía o persistía, resultó que se mantuvo en mi cabeza como un pitido de baja frecuencia, casi imperceptible, pero sostenido. Inmediatamente después de verla solo pude decir que me había gustado, pero ¿porqué razón?, respondí que por cualquier razón que no podía explicar. Esa forma de persistir de la pieza es la razón por la que me gustó. Me recuerda al malestar que me dejan las películas de Haneke, y digo malestar como una cualidad a valorar entre la abundancia de cine que complace y subestima la percepción y condición del espectador.</p>
<p>El procedimiento de la pieza consiste en proponer una tensión entre la  palabra y la imagen utilizando ambos planos en relación a una supuesta ilustración, pero generando una cisura profunda en sus posibles conexiones semánticas. La imagen no acompaña literalmente a la palabra, se escabulle de esa responsabilidad.  Incluso la desplaza, como vemos durante la primera escena, cuando a un pene en erección atravesando el orificio de un falso muro, le acompaña un texto en extremos cotidiano y sencillo. Lo que dicen las palabras abandona la centralidad para iniciar una serie de desplazamientos hacia los márgenes creando varios centros de atención/distracción simultáneos. Por su parte, la imagen es vaciada de su significado y, me gustaría pensar que intencionalmente de su función de icono y arquitecta del mundo, de nuestros mundos mentales. A la saturación de imágenes a las que estamos sometidos, la pieza  propone otras que en su fragilidad y falta de peso devienen resistencia. Pero no es cualquier resistencia, es interrupción y recreo, es pausa y descanso en su afán significante y subjetivizante. En efecto, esas imágenes no tienen pretensión, están construidas para eximirnos de su sometimiento y dejar que tranquilamente nos posemos en sus paisajes.</p>
<p>A partir de ese continuo desplazamiento del centro de la imagen y la palabra, de esa falta de conexión, y en cierta medida, resistencia al orden impuesto por la modernidad, podríamos pensar que a pesar de estar profundamente colonizados por las formas del poder y el control, siempre hay una parte de la subjetividad que no puede ser atrapada, que desiste. Y esa subjetividad vuelta resistencia es creación. Todo lo que no obedece al formato dominante es resistencia por creación. La pieza, si bien muestra una serie de desastres cotidianos fruto del fascismo/poder que hemos introyectado y con los que nos sentamos a desayunar todas la mañanas, también pone en marcha un mecanismo de resistencia que al visibilizar lo performativo de esa violencia,  ya sea en su dimensión realista, pictórica o bizarra, pone en común ese comportamiento latente y opaco.</p>
<p>Eso que está por todas partes pero no vemos produce una enorme inquietud. Más si se trata de esos comportamientos que reproducen nuestra violencia social y afectiva. Puesto dentro de unas relaciones preformativas de omisión es quizás la razón por lo que la obra persiste como un pitido en la cabeza de espectadores como yo.</p>
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		<title>HABLAN LOS CUERPOS</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Dec 2012 11:38:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AFLera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[HABLAN LOS CUERPOS Casi un relato Antonio Fernández Lera, diciembre de 2012 “El espacio vive. La vida del espacio es la materia del pensamiento, la transparencia de las aguas”. Enrique Palazuelo, Geometría y visión [Las divagaciones entre corchetes quieren decir &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=503">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>HABLAN LOS CUERPOS</strong><br />
Casi un relato<br />
Antonio Fernández Lera, diciembre de 2012</p>
<p>“El espacio vive. La vida del espacio es la materia<br />
del pensamiento, la transparencia de las aguas”.<br />
Enrique Palazuelo, <em>Geometría y visión</em></p>
<p>[Las divagaciones entre corchetes quieren decir algo; eran evitables, pero no se han evitado; poco a poco irán desapareciendo].</p>
<p><em>Bailar: ¿es eso lo que queréis?</em> Teatro Pradillo, del 11 al 15 de diciembre de 2012. Un proyecto concebido y llevado a la práctica por [bueno, vale, <em>comisariado por</em>] Elena Córdoba, Ana Buitrago y Jaime Conde Salazar. La frase con la que termina <em>La gaya ciencia</em> de Nietzsche sirve de comienzo. Una pregunta que se plantea, sospecho, para dejarla en el aire. Para que sucedan cosas.</p>
<p>La cosa comenzó un martes y siguió un miércoles –no puedo contarlo, porque no estuve– y acabó un sábado, con una fiesta, de la que tampoco hablaré, porque tampoco estuve, pero en la que al parecer bailaron hasta los historiadores.</p>
<p>Hubo un tiempo privado: para la reflexión, para el trabajo, para el intercambio de opiniones o de ocurrencias [¿ideas que generan <em>cosas que ocurren</em>?]. Y hubo un tiempo público. En el espacio privado surgen cosas, fluyen las cosas, de manera distinta. Se trabaja en el desorden, se conoce, se des-conoce, se pierde, se encuentra. Es el espacio privilegiado que, cuando se está dentro, no se quiere abandonar. Es el espacio que tarde o temprano da paso a <em>lo público</em>.</p>
<p>Días de trabajo a puerta cerrada sin propósito fijo y días de presentaciones públicas (jueves 13, viernes 14, sábado 15) en las que, sin embargo, no se pretendía presentar nada. No había resultados que presentar. Y sin embargo, resulta que&#8230; los tiempos públicos, donde se cruzaban las miradas entre <em>actuantes </em>y <em>miradores</em>, fueron de principio a fin una fiesta de <em>cuerpos relacionales</em> [André Lepecki en <em>Agotar la danza</em>: “el desmantelamiento del cuerpo idiota de la modernidad, y su sustitución por un cuerpo relacional, renueva la coreografía como práctica de potencialidad política”].</p>
<p>Llega el espectador y empieza la estructura inevitable de lo público, la geometría de las miradas horizontales o de los barridos arriba y abajo y abajo y arriba, los movimientos laterales de los ojos. El mirar y el ser mirados. Pues todos pasamos a formar parte del espacio, de esa “<em>transparencia </em>de las aguas” con la que han comenzado estas divagaciones.</p>
<p>Al grano.</p>
<p>Jueves 13 de diciembre<br />
<strong>EL RITMO. LIBERTAD O MANDATO</strong></p>
<p>Antes o entre medias, proyecciones de vídeos en los que la calle y su danza cobran protagonismo. Gente de <em>la calle</em> en danza. Por ejemplo [se queda corta la memoria]:</p>
<p>Un fragmento –de hecho, la escena final– de la película <em>Step Across the Border </em>(1990), de Nicolas Humbert y Werner Penzel (música de Fred Frith, <em>and again and again and again</em>), donde dos viejos en una estación, con bolsas de la compra en las manos, combaten el frío mientras esperan el tren que, tarde o temprano, siempre llega. [Pero, ¿qué tren en ése?].</p>
<p>A continuación, entre dos acciones escénicas, el vídeo de Chus Domínguez titulado <em>Villa 31</em> relacionado con el proceso de la obra <em>Cruda, vuelta y vuelta, al punto, chamuscada</em>, de Rodrigo García. Las murgas callejeras de Buenos Aires y la sonrisa y al fin el baile de la infancia. El temor y su variante la timidez en los ojos y en el cuerpo de la niña que al final se lanza al baile, libertad, ritmo, juerga carnavalesca y al fin el silencio. Final y principio.</p>
<p>Los cruces entre la <em>bailaora </em>Rocío Molina y los músicos-<em>actuantes </em>Katsunori Nishimura, extraordinario percusionista japonés, y Nilo Gallego, extra-ordinario en general [vale, <em>performers</em>, pero es que Rocío Molina también es <em>performer</em>, cáspita], a quienes en la segunda parte se sumó el contrabajista Pablo Martín, fueron, a veces casi en plan cuarteto de <em>free-jazz</em>, una <em>caída en lo público</em> que los intrusos llegados de lo público a lo privado agradecimos como un regalo de los dioses&#8230; o de las musas.</p>
<p>Está documentado que la musa de la danza es Terpsícore, que a veces usa zapatillas deportivas (dice Sally Banes) y a veces, como cuando Rocio Molina se calza para bailar, unos hermosos zapatos negros de tacón. Aquella noche, además de todo lo demás, la música, el <em>puro flamenco</em>, los viajes de Rocío del flamenco a no se sabe dónde, adonde a ella le dio la gana –es decir, el deseo– de ir, Terpsícore se hizo percusionista por tres. O por cuatro, pues el contrabajo es cuerda y es arco y es, también, percusión.</p>
<p>Katsunori Nishimura y Nilo Gallego juegan en campo abierto, juegan en casa y nos hacen sentirnos en casa cuando improvisan, <em>muy a sabiendas</em>, como los músicos que saben, pues no es lo mismo improvisar que hacer cualquier cosa [¿o sí?]. Pero primero entra Rocío, la que sabe lo que sabe, la que nos deja pasmados, y la que no sabe lo que no sabe pero quiere adentrarse en terreno desconocido, romper sus límites o sus códigos o sus reglas o sus hábitos o como se quiera llamar. Quiere dejarse llevar, sentirse insegura. <em>Quiero meterme en apuros</em>, creo recordar que fueron sus palabras. Un esfuerzo enorme cuando se sabe tanto y cuando tanto saber sobre algo determinado puede llevarte al bloqueo [<em>¿lo veis? Esto es un bloqueo</em>], de tanto bailar y de tanto <em>saber bailar</em>.</p>
<p>De aquel bloqueo, de aquel <em>mi cuerpo no puede más</em>, salieron con la última invitación a <em>meterse en apuros</em>: cuarteto roto, cada uno por su lado, juntos pero separados, cuerpo-sonido, cuerpo-ritmo, cuerpo-tiempo, todo multiplicado por cuatro. 1, 2, 3, 4. Lo abstracto se hizo concreto. Sucedió. [Bueno, en realidad lo abstracto siempre es concreto, lo que pasa es que no siempre nos damos cuenta].</p>
<p>Viernes 14 de diciembre<br />
<strong>MINIATURAS BAILADAS. LO QUE SE MUEVE Y LO QUE DETENEMOS</strong></p>
<p>Nada estaba cerrado. Pequeñas piezas, pero no en el sentido de obras cerradas: piezas como trozos de algo, trozos de tiempo compartido, con vocación de obra inacabada y abierta. La paradoja, como suele suceder, es que al final todo tuvo un orden, pero esa paradoja ya se ha disuelto en el aire, porque ya sucedió, porque todo aquello se quiso efímero y ya no existe [¿o sí?].</p>
<p>Hablemos de lo que se vio ese día.</p>
<p>En el preludio propuesto por Jaime Conde Salazar, un grupo de estudiantes de la escuela PS22 de Nueva York (coro y dos solistas) cantan y bailan la canción <em>Just Dance</em> de Lady Gaga, pura fiesta y empatía para empezar la tarde de <em>lo público</em>. Después de esta inefable <em>cortinilla</em>, comenzaron las acciones, las actuaciones, los bailes de los cuerpos reales en el espacio real de Pradillo.</p>
<p>La pieza ¿<em>improvisada</em>? por Ana Buitrago y Nilo Gallego fue un tranquilo comienzo, una carga constante de música y energía. La energía de un susurro. Juego de percusión suave, con las escobillas acariciando platillos y bombos y cajas, construyendo sonido y ritmo mientras Ana construye silencio y ritmo, dibujos en el aire y en su cuerpo. Fantástica la versión esbozada por Nilo de una vieja canción de Jagger y Richards: <em>She&#8217;s a rainbow</em>, un tarareo, un <em>escobilleo</em>, un susurro cantado: <em>She</em>&#8230; <em>She’s</em>&#8230; La palabra iba saliendo como a regañadientes, empujada por el aliento de Nilo y los movimientos de Ana. Un susurro, una caricia, un torrente casi callado, mientras el arco iris [o <em>like a rainbow</em>, que no es lo mismo] no paraba de bailar, entre pausas y movimientos.</p>
<p>Emilio Tomé se desdobló, dejó que hablara otro <em>yo</em>, no el suyo (dice) sino <em>otro</em>: “Así que os advierto, ese tipo que está delante de vosotros no soy yo&#8230; El tipo calvo que baila es un pobre diablo&#8230; Baila de manera estúpida y busca, así, una manera de aislarse hacia fuera. De salirse hacia dentro”&#8230; Y comienza un <em>baile trágico</em>, circular, concéntrico, sin salida, con la canción <em>Territorial Pissings</em> de Nirvana y un final, con el espacio escénico ya vacío, hipnótico, <em>siniestro </em>y estremecedor, fragmentos del vídeo <em>El ocaso del miedo</em>, un recorrido, un falso plano continuo, sobre las calles de Santiago de Chile durante las movilizaciones estudiantiles de 2011. Policías, manifestantes, cámaras, calles vaciadas, hogueras en encrucijadas y plazas, vehículos en llamas&#8230; unos minutos finales de irresistible presencia fantasmal, tan real que parecía ciencia-ficción. Musicalmente, todo un <em>adagio </em>de extraña calma después de los estallidos de baile y texto anteriores.</p>
<p>Mar López inicia su <em>pieza </em>con una proyección de un texto de <em>La montaña mágica</em> de Thomas Mann. Mar se apoya –<em>nos </em>apoya– en un texto que nos ofrece peso y motivo de reflexión. Y sin embargo su trabajo en escena es abstracto y concreto a la vez, concentrado en el cuerpo, en el suelo, en una delicada ocupación del espacio desde el cuerpo [¿desde dónde, si no?]. Un trabajo profundo sobre el tiempo [¿sobre la duración?]. Un trabajo desde dentro del silencio. <em>Suelo, tiempo, detenciones largas</em>. Las ayudas de la memoria son un bálsamo que se agradece, pues de pronto reaparece todo [la memoria también se bloquea]. <em>Detenciones largas</em>: la quietud. El despliegue del cuerpo dirigido por la cabeza, la mirada en la quietud y en el silencio. Ignoro si son las palabras adecuadas: cuando hablan los cuerpos, ninguna palabra será capaz de contar, decir, expresar, lo que cuentan, dicen o expresan ellos. Por si acaso, leamos a Thomas Mann:</p>
<p>&#8220;¿Qué es el tiempo? Un misterio omnipotente y sin realidad propia. Es una condición del mundo de los fenómenos, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero ¿acaso no habría tiempo si no hubiese movimiento? ¿habría movimiento si no hubiese tiempo?¡Es inútil preguntar! ¿Es el tiempo una función del espacio? ¿O es lo contrario? ¿Son ambos una misma cosa? ¡Es inútil seguir preguntando! El tiempo es activo, posee una naturaleza verbal, es “productivo”. ¿Y qué produce? Produce el cambio. El <em>ahora </em>no es el <em>entonces</em>, el <em>aquí </em>no es el <em>allí</em>, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento. Pero como el movimiento por el cual se mide el tiempo es circular y se cierra sobre sí mismo, ese movimiento y ese cambio se podrían calificar perfectamente de reposo e inmovilidad. El <em>entonces </em>se repite sin cesar en el <em>ahora </em>y el <em>allá </em>se repite en el <em>aquí&#8221;</em>.</p>
<p>Se hizo el silencio, uno de esos momentos en los que no se sabe si hay que desocupar el espacio, salir a fumar o a tomar una cerveza, un poco de aire. Hasta que Claudia Faci, sentada entre los <em>intrusos</em>, se quita la ropa <em>normal </em>y se viste para un <em>baile baile</em>, se pasea lenta, con esa ceremonia que parece un juego, tal vez el juego de hacer y deshacer tópicos. <em>¿Bailas?</em> es la pregunta que hace a uno de los espectadores. Se abrazan suavemente, como en un <em>baile baile </em>(de salón de baile, de los de <em>toda la vida</em>), pero como a cámara lenta. Cuando el abrazo se deshace, sucede poco a poco, muy despacio, de manera que finalmente quedan como abrazados en el aire, separados por centímetros, hasta que Claudia se aparta y dice: “Y yo que creía que lo difícil era acercarse”.</p>
<p>Pausa, pitillo, cerveza, descanso.</p>
<p>La segunda parte comienza con Katsunori, comodín de la noche, con una breve <em>performance </em>con quimono y muñeca. Viva y luego dormida, por el arte de su magia. Un cubo de agua. La cabeza de Katsunori sumergida en el agua. La muñeca en sus brazos. La muerte. La percusión controlada y des-controlada. La resurrección: <em>ha resusitado</em> –se le oye decir. Una vez más, como en tantos momentos de la noche, lo intraducible.</p>
<p>Oscar Dasí comienza su baile. Como espectador, ves una vertical imaginaria que parece luchar –o bailar– con su propia verticalidad: el dibujo se traduce en una multiplicidad, saltos y desequilibrios, miradas y comentarios hacia lo exterior [por ejemplo –el olvido se va despertando con el ejercicio de la memoria–, sin interrumpir su movimiento, como si en todo instante pudiera desplomarse, tiene tiempo, fragmentos de instantes en los que conviven lo uno, lo otro y lo de más allá, para recordarnos que las tuberías del Teatro Pradillo suenan como tripas, las tripas del espacio]. O la plasmación de un deseo: “Me gustaría bailar en diagonal”. Quiero detenerme un momento, pero creo que ya está bien, que hay que seguir, que ya falta poco [¿tendrán esa sensación, en sus cuerpos, los bailarines cuando trabajan con sus cuerpos en el transcurso del tiempo delante de los <em>intrusos: ya está bien, hay que seguir</em>, ya falta poco?]. La canción <em>One day</em>, del cantante israelí Asaf Avidan, parece haber sido escrita para que Oscar la baile, en aquel espacio, en aquel momento.</p>
<p>Jorge Horno se contradice y a todos nos parece de perlas. Palabras aproximadas (reinvento): “Tenía pensado hacer tal cosa pero he pensado hacer tal otra. He pensado que primero voy a mostrar el tipo de <em>baile tonto</em> con el que me entretengo en mi estudio para calentar el cuerpo. Luego intentaré hacer el <em>baile inteligente</em>”. Suena una versión fantástica de <em>Love Me or Leave Me</em>, de Nina Simone, voz y piano irresistibles, guiño de <em>fuga </em>de Bach incluido. Jorge baila sin límite, con alegría, como si no tuviera público delante [sin dejar de invitarnos a estar con él, con sus miradas cómplices]. Podría ser suficiente. Pero al terminar, cansado, con el cansancio del baile <em>tonto pero contento</em>, nos dice, jadeando (reinvento): “A ver ahora si soy capaz de hacer el baile <em>inteligente</em>”. De la ironía, del autosarcasmo, surge una danza imposible, boca abajo, con una mano en el suelo y los dos pies marcando el movimiento del cuerpo con la pared vertical como suelo. Un extraño retorno de lo horizontal a lo vertical, más que una simple inversión de lo vertical. La imagen es bellísima y hasta el azar de un foco puesto “de cualquier manera” [dice quien lo puso, será que los pone con los ojos cerrados] colabora y sitúa la sombra del cuerpo lento en el marco de luz preciso (luz lenta y pequeña, como el movimiento del cuerpo).</p>
<p>Como colofón de la noche, Anushka Alonso y Katnusori Nishimura salen a escena, juegan al desconcierto y a la confusión [insisto: <em>juegan</em>] y se preguntan el uno a la otra y viceversa: <em>quién empieza</em>. Risas. Comienza Katsunori [sí, ¿no?], pero es indiferente. Se plantea y se desarrolla otra vez un diálogo [se dice <em>limitado</em>, pero habría que decir <em>ampliado</em>] a dos, en el que ambos, Anushka y Katsunori, mueven sus cuerpos en paralelo, sus miradas cómplices y al mismo tiempo solitarias, concentradas en lo que ambos hacen juntos y por separado. Creo que sin querer, pero tal vez queriendo, ambos rompen la fluidez con risas de [¿aparente?] confusión, risas que nos contagian, breves como pájaros, pues enseguida vuelven a su concentración en su hacer, que vuelve a comenzar infatigable. Música y baile se mezclan y son dos.</p>
<p>Pausa. Pitillo. Cerveza. Descanso.</p>
<p>Cada minuto que pasa siento el vértigo de no recordar algún pequeño detalle que me ayude a definir algo [sabiendo que no es posible recordar todo, menos aún contar lo que no se puede contar], pero ese algo es indefinible: fragilidad, temblor, juego de planos verticales, horizontales, oblicuos&#8230; <em>yo no sé</em>.</p>
<p>Desde la barrera de los <em>intrusos </em>–fui testigo– hablaron los cuerpos.</p>
<p><strong>“Cortinillas” de referencia (selección)</strong></p>
<p>Step Across the Border<br />
www.youtube.com/watch?v=Es21B30bD6c</p>
<p>Vídeo de Chus Domínguez, Villa 31</p>
<p>http://www.chusdominguez.com/films-videos/villa31buenosaires2010</p>
<p>Vídeo El ocaso del miedo<br />
Productora de Comunicación Social</p>
<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/28266267" width="640" height="352" frameborder="0" webkitAllowFullScreen mozallowfullscreen allowFullScreen></iframe></p>
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		<title>Atlas, el gigante y la vértebra /Elena Córdoba</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Nov 2012 18:07:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pensamiento es siempre expresión de un tipo de vida, así mismo, podríamos decir que el movimiento de un cuerpo es demostración de una manera de vivir. Atlas, si bien no pertenece a la trilogía de Anatomía Poética, es una &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=492">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=493" rel="attachment wp-att-493"><img class="alignnone size-full wp-image-493" title="1353706875687" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2012/11/1353706875687.jpg" alt="" width="400" height="300" /></a></p>
<p>El pensamiento es siempre expresión de un tipo de vida, así mismo, podríamos decir que el movimiento de un cuerpo es demostración de una manera de vivir.</p>
<p>Atlas, si bien no pertenece a la trilogía de Anatomía Poética, es una pieza que vuelve a aproximarse minuciosamente  al cuerpo y el alma, en este caso, a partir de la primera vértebra cervical que sostiene la cabeza. Por una parte, esta imagen, o digamos realidad física, sirve para comenzar pensando en la tarea agotadora de la fuerza y el esfuerzo al que está sometido nuestro cuerpo. Y continúa adentrándonos en un territorio metafísico siempre complejo, el de percibir nuestro principio y fin, el de la vida atada inexorablemente a la muerte, que, como dice la pieza, sabemos, intuimos, pero no comprendemos ni asumimos.</p>
<p>Con pocos recursos escénicos que la sostengan, Elena danza entre estas dicotomías que se funden entre en sí: el gigante y la vértebra, la mujer joven y la que envejece, la hija y el padre, la bailarina y la madre, el esfuerzo y el cansancio, la tierra y las estrellas. Digo danza y con ello quiero decir lenguaje híbrido delicadamente construido para ser comunicado con sinceridad. Para ello, nos invita a compartir un espacio y tiempo de intimidad -en el sentido en que Pardo utiliza este concepto- a un territorio de pliegues,  inestable, sobre el cual es difícil sostenerse, como Atlas equilibrando el mundo sobre sus hombros en un infinito bucle de ajustes entre fuerza y fragilidad.</p>
<p>Este estudio sobre fuerza y esfuerzo además de abrir la reflexión a partir del movimiento y la fábula de Atlas sobre los límites de esas potencias (sobre esas capacidades en las que nos reconocemos como hombres hechos de pura resistencia) me permiten hacer una distinción entre esos dos conceptos. El esfuerzo es algo que nos enseñan y que nosotros aprendemos porque se nos dice que no hay otra manera de hacer las cosas: es así o el mundo cae sobre ti. Es poder hacer algo mediante la práctica y el aprendizaje. Implica repetir la forma una y otra vez, hecho que se encuentra en la base de la praxis social y artística. Mientras que el esfuerzo se adquiere, los humanos disponemos de fuerza antes de ser adiestrados como sujetos sociales. La fuerza opera por sí misma y no siempre tenemos certeza de sus límites. La fuerza es formadora y por lo tanto carece de forma, a diferencia del esfuerzo que siempre tiene una meta, algo con qué medirse. En este sentido, la fuerza es pre-social y el esfuerzo social. Pertenecen a la misma historia y a los mismos cuerpos, pero una es potencia de la otra aunque sus naturalezas sean diferentes. Esa es la lección que Atlas aprende cuando liberado del peso de sostener el mundo vuelve a tomarlo al ser engañado por Hércules: el esfuerzo.</p>
<p>La pieza se compone de cuadros de distintas duraciones que van sucediendo uno detrás del otro. Todos poseen intensidad, aunque lo que vemos en algunos momentos apenas sea perceptible, y en otros, sea la cadencia de un baile que emociona hasta las lágrimas por su dulzura. De esta manera se desplaza hacia esa dimensión más oscura de la obra, aquella que alumbra nuestro destino efímero como un enigma que podemos ver como su reflejo en la inmensidad del cielo estrellado; el vínculo más antiguo que poseemos como la propia certeza de nuestra extinción. Si la naturaleza del ser humano sobrevive debajo de las capas de lo social, es quizás por mirar su rostro cada vez que alzamos los ojos hacia esa oscuridad, por saber que lo que define su naturaleza es estar inclinados a la muerte.</p>
<p>En Atlas, el gigante y la vértebra, vestida con chandal y zapatillas de escalar, Elena construye una ficción y deja ver al mismo tiempo toda su hechura. En ese gesto radica la veracidad de su historia dentro de esa otra historia del Titán, la de su fragilidad ante el momento en que la fuerza la deje de sujetar y la abandone.</p>
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		<title>Comentario para un rompecabezas / No Reeducables / Fabulamundi</title>
		<link>http://teatropradillo.com/comunidad/?p=489</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Nov 2012 10:52:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Anoche sucedió un acontecimiento que si lo analizamos parece una secuencia de piezas recogidas y que en el ejercicio de hacerlo se construye lo teórico. La cita era con Dos visiones del texto de Massini, en la galería Off Limits, &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=489">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Anoche sucedió un acontecimiento que si lo analizamos parece una secuencia de piezas recogidas y que en el ejercicio de hacerlo se construye lo teórico.</p>
<p>La cita era con <em>Dos visiones del texto de Massini</em>, en la galería Off Limits, una fachada antigua de un edificio habitacional de Lavapiés. Entrar es como atravesar un umbral temporal, el espacio se abre como una nave blanca en el que desciendes:</p>
<p>En el primer nivel  un tumor de árbol del que salen cables, extensiones sonoras, un sonido de movimiento, cotidianidad, como si alguien fabricara algo o alguien lavando sus platos, o, alguien haciendo una bomba… no lo sé…</p>
<p>Más abajo, en el segundo nivel -seguimos descendiendo-, entre rejas y espacios delimitados, una composición de mesas y sillas a manera jerárquica nos observa con su circuito cerrado de cámaras de vigilancia, una proyección que compone una imagen con las transmisiones de lo que sucede en los tres niveles, son fragmentos de los que estamos viendo la instalación y textos escritos o proyectados:</p>
<p>NO REEDUCABLES</p>
<p>Abajo, en el nivel entre rojo-blanco-rojo-blanco nieve-sangre-nieve-sangre-nieve-sangre de las luces de sirenas que nos anuncian el peligro, una proyección del artista que está/no está con nosotros vía Skype.</p>
<p>Una mujer italiana cuenta el proyecto <em>Fabula Mundi</em> en italiano con un traductor simultaneo<a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftn1">[1]</a>, dice que es una estrategia estética que permita ver lo que les une y separa como europeos, -un tan lejos y tan cerca- explica lo que está pasando literalmente -pienso yo-.</p>
<p>Un proyecto en el que se trabaja con textos contemporáneos,  de dramaturgos europeos  interpretados por artistas y actores. En este caso, un dramaturgo italiano<a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftn2">[2]</a> que habla sobre una periodista rusa asesinada en 2006<a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftn3">[3]</a> por  escribir  sobre las masacres en Chechenia. Obra<a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftn4">[4]</a> que interpretan un actor<a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftn5">[5]</a> y un artista visual<a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftn6">[6]</a> españoles, que se presentan en días y lugares<a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftn7">[7]</a> distintos.</p>
<p>“Massini ha tenido un accidente” nos informan y el público hace un ahhhhhhh colectivo. De inmediato en italiano y español nos dicen “pero está bien”, “sta bene”.</p>
<p>El actor entra en escena y dramáticamente nos cuenta que fue terrible hasta el dolor leer ese gran texto de Massini evidenciando la tragedia. Los que vinimos hoy no conocemos el texto, ya que no fuimos a la lectura de ayer, y los de ayer ausentes.</p>
<p>-“Voy a hablar sabiendo que nadie sabe nada”- dice el actor.</p>
<p>La desconexión que completaba la obra, que evidenciaba las distancias y las ausencias cuando se trata de hablar de Europa, las limitaciones, el encuentro de los lenguajes como piezas de esa búsqueda teórica de identificarse en conjunto.</p>
<p>-“Hablamos de un fantasma”- comenta alguien.</p>
<p>Ni ellos mismos sabían qué estaba haciendo el otro, las mágicas coincidencias del acto creativo, cómo los colores del texto que están en la instalación, y que el actor nos cuenta, terminó poniendo por casualidad en la escenografía…</p>
<p>A medida que comprendía que el texto hablaba de muerte, de masacres, de exterminios, y que sentía con los artistas el drama de la incomunicación por un público ciego por ese panorama terrible del texto fantasma, y los lenguajes alimentándose por azar, fui entendiendo la obra maravillosa, totalmente limpia y sutil, a diferencia de muchos artistas que viven de la “pornomiseria”. Estos elementos como las sillas o la lectura del texto sin interpretación, no se presentan como un panfleto, sino como un dispositivo de pensamiento estético y reflexivo.</p>
<p>Me sentí cerca de los artistas, sentí el dolor, comprendí como una puñalada la militarización del pensamiento, la ignominia, la censura (mientras sucede simultáneamente el 8º día de bombardeos en Gaza) y comprendí el dispositivo que estaba presenciando, como una imagen simbólica que contrarresta, en su homenaje, la lógica del exterminio.</p>
<p>La estrategia propuesta por <em>Fabula Mundi</em> , Emilio Tomé, Francisco Ruiz de Infante, Off Limits y Teatro Pradillo funciona totalmente. El engranaje,  entre lenguajes y discursos en movimiento “hacen espejo del tan lejos y tan cerca”.</p>
<p>Una honestidad profunda se lee en el texto al igual que en el actor y el artista, en la espontaneidad de lo que sucedía, en esa conferencia -performance que nos desgarraba a todos desde la sutileza del arte, de la reflexión, de las capas una sobre otra de significación, una vida-que es un texto-que es una lectura-que es una video instalación-, que es un proyecto, que es una anguila, que es una estrella, como diría Cortázar.</p>
<p>Hago parte del público, llegué sin saber nada, y terminé entrando en la estrategia laberinto de las fronteras, las cercanías y las ausencias. Soy una colombiana ensamblada como video artista en México y vivo en Madrid. Seguro se me escapan muchas cosas de eso que se busca, del ser europeo, pero me acercan las ignominias cometidas contra los pueblos de donde vengo y el arte y sus discursos, que rompe o evidencia las fronteras. Una terrible y la otra maravillosa, las dos partes del tejido simbólico que somos como especie.</p>
<p>No reeducables, no transferibles, no sin memoria…</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftnref1">[1]</a> Creo traductor de <em>“mujer no reeducable”</em>.</p>
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftnref2">[2]</a> Stefano Massini</p>
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftnref3">[3]</a> Anna Politkovskaja</p>
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftnref4">[4]</a> <em>Mujer no reeducable (2007)</em></p>
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftnref5">[5]</a> Emilio Tomé</p>
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftnref6">[6]</a> Francisco Ruiz de Infante</p>
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Paulina/Documents/PAULINA%202012/PRADILLO/ESCRITURA/Comentario%20para%20un%20rompecabezas.docx#_ftnref7">[7]</a> Off Limits y Teatro Pradillo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por María Calleguerrero</p>
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		<title>Imaginar la muerte</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Nov 2012 22:34:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En alguna pared del Teatro Pradillo, hoy, último día de la función de Elena Córdoba (Atlas, el gigante y la vértebra), se puede leer este texto de Ann Pelegrini: Un regalo, cuando parece que el fuego se ha apagado: “[H]ay &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=487">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En alguna pared del Teatro Pradillo, hoy, último día de la función de Elena Córdoba (Atlas, el gigante y la vértebra), se puede leer este texto de Ann Pelegrini:</p>
<p>Un regalo, cuando parece que el fuego se ha apagado: “[H]ay un ensayo concreto de Freud que he estado leyendo y releyendo. Es de 1915, escrito en los comienzos de la Primera Guerra Mundial, se titula “Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte”, y una de las cosas que parece argumentar es que la tendencia hacia la negación de la muerte, nuestra incapacidad o rechazo para imaginar la muerte, para tomarla en serio, como algo que nos ocurrirá, e incluso el rechazo a tomarnos en serio el modo en que afectará a las personas que amamos, nos lleva en este rechazo a exteriorizar la inevitabilidad de la muerte contra otros, de tal manera que existe una conexión entre la negación de la muerte y nuestra capacidad y voluntad de ir a la guerra y no ver esto como una causa de muertes por las que podríamos llorar. Por tanto, obviamente es de una gran importancia y urgencia en el momento actual, y [Freud] escribe este breve pasaje en medio de esta especulación acerca de la negación de la muerte y la guerra y el hecho de hacer la guerra, que básicamente creo que es una invitación para que los estudios escénicos tomen cartas en el asunto y nos ayuden a imaginar las consecuencias de la violencia, y nos ayuden a imaginar lo que la muerte realmente significa. Lo que dice, básicamente, es que, por haber perdido esta capacidad de imaginar la muerte, dependemos todavía más de la literatura y del teatro para que nos proporcionen esas interpretaciones, ya que en estas representaciones imaginadas podemos recuperar algo del riesgo y de la importancia de la vitalidad de la vida al poner en peligro la irrevocabilidad de la muerte. Así que hay algo acerca de esa posibilidad de ser testigos en nombre de otros, que el teatro nos proporciona, especialmente en su viveza, y creo que Freud no habla del teatro ni de su viveza, pero creo que hay algo especial sobre el tiempo y el espacio compartidos en el hecho de ser testigos en el teatro, que nos da una sensación de la pluralidad de las vidas y del riesgo de vivir y de la irrevocabilidad de la muerte, que es extremadamente importante. De modo que quiero aceptar esa invitación y reflexionar sobre lo siguiente: cómo pueden los proyectos escénicos, y el proyecto intelectual de los estudios escénicos, recordarnos lo importante que es, desde el punto de vista ético, ser testigos, con el fin de anticiparse al trauma, interrumpir la recreación del trauma y la transferencia del trauma a otros”.</p>
<p>Ann Pellegrini</p>
<p>What is Performance Studies? (¿Qué son los estudios escénicos?)</p>
<p>(Cortesía de Antonio Fernández Lera, Elena Córdoba y Jaime Conde Salazar)</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Fracaso, catástrofe y disidencia / Fernando Renjifo. La República</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Oct 2012 14:55:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En escena, los cuerpos de Claudia, Isaac y Alberto caminan, se detienen en el espacio muy cerca de nosotros, nos enseñan sus cuerpos desnudos. Lo hacen lentamente, sin apremio, como si no lo hicieran, como si aquel gesto hubiese perdido &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=475">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=476" rel="attachment wp-att-476"><img class="alignnone size-large wp-image-476" title="2012-10-26 22.31.10" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2012/10/2012-10-26-22.31.10-1024x768.jpg" alt="" width="960" height="720" /></a></p>
<p>En escena, los cuerpos de Claudia, Isaac y Alberto caminan, se detienen en el espacio muy cerca de nosotros, nos enseñan sus cuerpos desnudos. Lo hacen lentamente, sin apremio, como si no lo hicieran, como si aquel gesto hubiese perdido su fondo y emergiera ante nosotros el vacío de la sangre, sin su doble. El arte ha dedicado siglos a representarnos. Presiento que estamos cansados de ver nuestra superficie, muertos en la representación.</p>
<p>Alberto describe un cuadro del pintor alemán Anselm Kiefer: “un hombre tumbado boca arriba sobre la tierra cuarteada, bajo un inmenso cielo estrellado, como si las estrellas se le fueran a caer encima”. Esta imagen pareciera querer reestablecer una forma de estar en el mundo, y en consecuencia, de representarnos. ¿Cuál es esa forma? ¿Es la existencia inconmensurable la que se ha dejado atrapar por su imagen hasta convertirnos en un espacio liso dónde no nos reconocemos, en el que nos hemos perdido? Lo que sea que hayamos perdido duele y todavía no lo lloramos, nos comemos el postre.</p>
<p>Pienso en la fragilidad de una mirada, en lo fugaz de una respiración, en un beso. Pienso en la fuerza que hay que tener para estar a la altura de nuestra debilidad en vez de continuar esforzándonos en la debilidad de cultivar la fuerza. Cuerpo, progreso, potencia: utopías sociopolíticas que nos han llevado a la impotencia, al fracaso. Ahora no se trata de superar nuestras afectaciones para continuar, se trata de encontrarnos en el dolor que produce el encuentro con la exterioridad, con las fuerzas del mundo que hemos ayudado a crear. Reivindicar ese espacio no ya liso, sino doble, como afirma Deleuze, para ser un cuerpo que no cesa de ser sometido a los encuentros, para no perder esa relación esencial para la cual no hay palabras que la expliquen.</p>
<p>¿Es el fracaso un atributo del alma? ¿Ha llegado el momento de reivindicar esas dos palabras: fracaso y alma? ¿Nos recuperaremos? ¿Aprenderemos? ¿Nos abriremos a una sensibilidad elemental, a experimentar soportar lo insoportable sin representaciones?</p>
<p>Es aquí que los cuerpos que habitan la escena se desplazan sin construir imágenes rentables. Ellos dicen: no decir nada, ser inútiles, ser escasos, participar poco de este mundo. Sobre esa decisión que resiste a la representación surge la disidencia -a la acción rentable, a la emoción fácil, a la imagen digerible, al tiempo ficcional-.  Envuelto en un tono de serena radicalidad la composición es esencial, despojada. Aún así ese espacio disidente se vuelve provocativo con sus cuerpos afectivos, intensos, siempre en el umbral de las distancias y la otredad. Con esos cuerpos que se arrojan los unos a los otros a gestos expuestos se deshacen y confunden las jerarquías conservando sólo sus velocidades inciertas, devueltas a sí misma. Esos cuerpos en abierto combate eluden el adiestramiento y la disciplina desobedeciendo con lo que tienen más propio, su potencia en el acontecimiento vivo. ¿Acaso esos cuerpos deshacen su forma, su representación porque gozan de sí mismos, tal vez porque no carecen de nada? Esos cuerpos ponen en jaque nuestro modo de existencia, como el hecho de compartir una separación y un encuentro dado por la singularidad.</p>
<p>Llevar la acción hacia su propio quiebre, hacia su disolución podría llevar nuestro pensamiento a su extremo, a experimentar como dice Pál Pelbart, su haz de ideas, su dispendio, su disipación, eso que interrumpe la continuidad del tiempo, la acumulación material y el encadenamiento del poder, que no lleva a nada, que es una pérdida de sí y que por ello resiste a la servidumbre de la historia.</p>
<p>La pieza declara su impotencia. Sus presencias, para no servir, aceptan no hacer, aceptan estar ahí y después ausentarse, dispersarse. Una potencia impotente, asociación siempre lista para disociarse, dispersión siempre inminente. Presencias que ocupan efímeramente el espacio liso para volverlo su doble momentáneamente, y no obstante, no tener lugar alguno.  Mayo siglo XXI es un devenir sereno de seres que se buscan los unos a los otros en la intimidad de la catástrofe para encontrar su propia forma de resistir</p>
<p>Nuestra tristeza y fracaso nos hará felices y esa será nuestra venganza.</p>
<p>&#8220;Y fabricarás mundos con pocas palabras,</p>
<p>Y descubrirás el silencio entre las palabras,</p>
<p>Y descubrías el silencio de tu silencio,</p>
<p>Y el silencio del silencio de los otros,</p>
<p>Y el silencio en el ruido que dejan los astros al pasar.&#8221;</p>
<p>(Dibujo de Javier Lozano)</p>
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		<title>Pliegos de Teatro y Danza / 47</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Oct 2012 11:57:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Escénicas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Habíamos olvidado que toda ley es una derrota, que toda institución es una derrota, la evidencia de un fracaso, el fracaso de nuestra relación con lo infinito.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Habíamos olvidado que toda ley es una derrota,</p>
<p>que toda institución es una derrota,</p>
<p>la evidencia de un fracaso,</p>
<p>el fracaso de nuestra relación con lo infinito.</p>
<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=466" rel="attachment wp-att-466"><img class="alignnone size-medium wp-image-466" title="2012-10-27 13.35.39" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2012/10/2012-10-27-13.35.39-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
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		<title>Patricia Caballero en Pradillo</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Sep 2012 12:56:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maria Folguera</dc:creator>
				<category><![CDATA[FOLGUERA]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Patricia Caballero baila para nosotros, en Pradillo. Ha colocado los focos en círculo, describiendo un corro de luces bajas, casi a modo de candilejas. Ella se presenta, La Pardilla en Pradillo, nos saluda y, con el pudor y la &#8230; <a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?p=453">Siga leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://teatropradillo.com/comunidad/?attachment_id=455" rel="attachment wp-att-455"><img class="alignnone size-full wp-image-455" title="loie_fuller_7" src="http://teatropradillo.com/comunidad/wp-content/uploads/2012/09/loie_fuller_73.jpg" alt="" width="400" height="375" /></a></p>
<p>Patricia Caballero baila para nosotros, en Pradillo. Ha colocado los focos en círculo, describiendo un corro de luces bajas, casi a modo de candilejas. Ella se presenta, La Pardilla en Pradillo, nos saluda y, con el pudor y la delicadeza de quien ama su historia y sus personajes, empieza a contarnos este cuento, una función de títeres, un romance de ciego. Un baile en la esquina del mercado. Patricia suda, saca ojeras, deja que le crezca el pelo. A lo largo de la pieza, de las piezas que irá desgranando para nosotros como preciados objetos del cajón heredado de una madre, la vemos fluctuar, resplandecer y parpadear como una luz sumergida. Ella es de Chiclana, y a riesgo de ponerme cursi diré que me ha recordado a una imagen que sólo he visto en Cádiz, cerca de su pueblo: peces destellantes, cruzando como el rayo la pared vertical de una ola inmensa y verde. Sí, Patricia nos ha llevado de un sitio a otro, como una ola, y dentro de la ola se ha movido en zigzag, rápida, lista, acostumbrada al vértigo de su imaginario, el que ella misma se ha construido y por el que se mueve sin miedo a caer, a quedarse fuera de la pared vertical.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ha educado a su cuerpo para conciliar las dos aguas que ama: la música y la palabra. Mientras baila, caen sobre nosotros sus historias: la de su admirada Loie Fuller y sus amigos que murieron de cáncer, los derviches que le enseñaron a girar y mantener el vestido flotando, el imperdible escondido de su vestido para no arrastrarlo por el polvo de la Feria de Chiclana. El homenaje a Loie Fuller es hermoso porque a través de él se duplican, sin dividir el núcleo de la imagen, los cuerpos que bailan: el de ella y el del vestido, esa marea de volantes rojos y oleadas que aparecen y retuercen la luz. Patricia baila como una vieja, como una jorobada, como una mujer maliciosa. Me ha hecho pensar en los anuncios de mujeres sifilíticas de Ramón Casas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las canciones que comparte con nosotros son unas coplas de un hombre que emigró a Argentina y dejó a su mujer e hijos, una canción de un mulero, otra de los gallegos que arrastraban piedras enormes y se daban fuerza unos a otros para ir tirando. Patricia titila como una luz antigua, de una vela, y se mueve con el aliento de las voces que cantan estas canciones, voces fatigadas y calientes. Mientras tanto ha ido picando los focos como si fueran piedras, desordenándolos y amontonándolos. Ella baila frenéticamente, como Loie Fuller, pero ha roto la luz, y se ha roto a sí misma, es el aliento del cansancio, de la insistencia. Como la bruja de Blancanieves, la de los Hermanos Grimm, se ha puesto unos zapatos de hierro candente y se ha ido bailando por el camino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando por fin se detiene, nos anuncia “El final menos original de la historia”. Coloca los focos boca abajo, encendidos pero con las palas cerradas, como bocas besando el suelo. Se quita el vestido y lleva esas bragas y sujetador con los que ya no es un pez, sino una chica de veintipocos , que se ha bañado en el río. Nos canta una canción que le enseñaron en Rumanía, y “no sé lo que significa”. Tiene el pelo suelto. Patricia recupera el aliento, como las piedras, como los peces, como Loie Fuller. Todavía sigue ardiendo en nuestra imaginación.</p>
<p>&nbsp;</p>
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